Ecotomografía

Las indicaciones eran varias. Caminar con bastones, no mucho. Recostarse con el pie en alto, no mucho. Estar acostado en la cama, no mucho. Además, yo quería un vendaje épico tipo Gary Medel y me dieron una cremita toda suavetona.
¿Saben lo difícil que es encontrar hora con un especialista que haga ecotomografías en Concepción? “Mucho muy difícil” decía Olivia cuando era más chica. Pasó una semana antes de la cita más próxima que conseguí para la ecotomografía.
Espero sentado en un pasillo del ex Hospital del Trabajador; se sienta cerca un señor de unos 50 años que, era que no, sabe todo sobre desgarros:
– ¿Y andas con muletas por un desgarro? No es un desgarro, te cortaste el tendón… no puede ser para tanto si es un desgarro, ¿le aplicaste calor? ponle calor, eso es bueno. Y si no estás tomando nada tienes que tomar algo porque…
– ¿Usted es doctor?
– No.
– Entonces voy a esperar qué dice el examen para mostrarle al traumatólogo, pero igual gracias.

El examen.

Ya sobre la camilla me piden sacarme la zapatilla derecha y apenas advirtieron que me resultaba difícil una asistente de la doctora me ayuda sin mucha delicadeza. Me ponen un gel como quien pone ketchup a un completo.
– Uhm… – el “uhm” de un médico no es buena idea, sépanlo, galenos; mejor largar sus sospechas en voz alta de inmediato porque uno se imagina desde una intervención quirúrgica hasta la posibilidad de una prótesis robótica retrofuturista.
– Es un extenso desgarro de al menos 12 centímetros -dicta la doctora a su asistente y se dirige a mí para animarme- he tenido deportistas que con menos de la mitad de este desgarro lloran como niñas, usted tiene el umbral del dolor muy alto.
No sabiendo si es bueno o malo espero que me impriman el informe de la doctora Santamaría para el traumatólogo: “extenso desgarro subseroso distal del músculo gemelo interno con seroma en su clivaje con el músculo soleo y retracción muscular (…) a lo menos 12 centímetros de extensión, comprometiendo parcial y longitudinalmente el trayecto del tendón plantar delgado”. Además, “se observan dos seromas, proximal con un volumen de 7cc. y otra colección subserosa distal con un volumen de 12 cc. en su clivaje con el músculo soleo”.

Anuncios
| Deja un comentario

El “pinchazo”

desgarro.
(De desgarrar).
1. m. Rotura o rompimiento.

Tras unos 15 minutos de haber jugado suave me decido a correr un poco más en el partido; “si no, a que vinimos”, me dije a mí mismo.
Voy a cortar un avance del equipo contrario y cuando freno siento un golpe como si me hubieran dado un golpe fuerte con un palo de escoba en la pantorrilla derecha, pensé que me habían golpeado e intento pararme derecho pero el dolor me lo impide, siento el músculo agarrotado. Gol en contra.
Resignado -y tras un instante de esperar que la pierna reaccione- me voy al arco. Sano y bueno soy pésimo en portería, así que los minutos que estuve me dediqué a despejar con la zurda cualquier balón que me quedara al alcance y, en el intertanto, me convierten fácil tres o cuatro goles, si no más.
No puedo seguir y les digo a los muchachos. Hago el gesto de aplaudir sobre mi cabeza al imaginario pero respetable público y los jugadores me responden como sabiendo mejor que yo que era una lesión grave.
Me siento en el piso porque no puedo doblar mucho la rodilla amén del tirón que persiste. Escribo en el móvil:
“amor, me lesioné mal
mal mal
creo que contractura”.
Tengo que manejar de vuelta.

El día después

La noche anterior me duché a duras penas, con la inseguridad de si era mejor darle calor o frío a la zona afectada. Nada de recuperado me levanto temprano para irme al trabajo porque mi día comenzaba a primera hora y no había a quién avisar que estaba derechamente cojo. Durante la mañana mensajeo a un médico amigo pidiendo consejo y algo para el dolor. Después llamo a un primo político que es traumatólogo y me sugiere lo mismo que mi amigo y que consiga una cita al doctor para esa misma tarde.
En la web de la clínica que tiene consultas en el mismo edificio que el diario busco un traumatólogo con el único criterio de conseguir la hora más próxima. El segundo nombre del doctor llama mi atención por un motivo infantil pero que me resultaría útil: era el nombre de Quico en “El Chavo del Ocho”.

Federico.

Pese a que bajé los tres pisos que me separaban del centro médico -redefinamos el concepto de “clínica”, por favor- en ascensor, el desplazamiento hasta la recepción y sala de espera me pareció kilométrico, así que me senté en el asiento más cercano al pasillo que después tendría que caminar.
De pronto escucho que me llaman:
– Alfonso Levet -me pongo de pie y escucho que repiten- Alfonso Enoc Levet.
Mi segundo nombre es de origen hebreo y ya estoy acostumbrado a que llame la atención pero había olvidado que también puede resultar gracioso… a los niños.
– Enoc Levet -insiste el doctor y me recibe en la puerta- buenas tardes, Enoc.
– Buenas tardes, Federico… ¿es Federico tu segundo, no?
– ¿Cómo lo supiste?
– Lo tienes publicado en la página de la clínica.
Ya roto el hielo, comienzan las preguntas para el diagnóstico. Que me ponga de puntillas. No puedo. El tendón de Aquiles está bien, pero tengo poca movilidad. La pierna está un poco inflamada y no puedo afirmar bien ni darme impulso.
Desgarro muscular gemelo derecho interno. Orden para ecotomografía. 21 días de licencia:
– ¿Veintiuno? ¿Podemos hacer algo más breve y revisar cómo evoluciono?
Bajo mi responsabilidad me dieron 15 días y control.

wsp

Publicado en La Gran Vida | Deja un comentario

Sueños de niñez

Soy un hincha moderado, lo admito. Es difícil que vaya a trepar a un monumento para celebrar un triunfo pero el de hoy lo disfruté como el que más, porque de las cosas menos importantes, el fútbol es la más importante.
Todos los fracasos que podían sacarnos en cara los rivales eran verdad, pero el fútbol es presente, son momentos donde la estadística no juega, pero en algún momento había que saber faltar el respeto a la historia para poder empezar a escribirla de nuevo.
El día de hoy lo soñamos muchas veces y de distintas maneras. Desde niños, desde siempre. Pero no eran sólo sueños, lo intuíamos. Que esta generación era distinta. Irreverente, atrevida, talentosa; aunque costó años comprobarlo porque fue un proceso largo, por manoseado que sea el término en el fútbol.

barrabases fin

De niños levantábamos la Copa sólo en las páginas de Barrabases.

Van a hablar. Sí, los que no ganaron van a hablar. Cada uno tendrá impresiones del torneo, arbitrajes y rendimientos, pero eso es asunto de hinchas y periodistas desaforados, porque al resto de nosotros nos da lo mismo, por esta única vez -por ahora- nos da lo mismo, y es que esta noche nadie puede dormir más contentos que nosotros.
Tenía ganas de verlo con mi viejo, a quien tantas veces escuché reclamar y masticar la derrota, quería abrazarlo y disfrutarlo juntos. Para la próxima, porque habrán.
Ya que no sólo sabíamos que esto llegaría algún día, además sabemos que esto cambia todo. Que los niños que fuimos sabíamos que era posible, que las fantasías futboleras jugando en el barrio se volverían realidad y que los que hoy son niños tendrán metas más altas, más libres, más grandes, porque ya ganamos, ya somos campeones.

bravo

El capitán Claudio Bravo levantando la Copa América ante la hinchada.

| Deja un comentario