Los partes

Pocas cosas me han resultado más incómodas que el momento en que un carabinero me explica el motivo del parte que me va a cursar, siempre he  estado en un punto intermedio entre una verborrea explicativa incontrolable y un sentimiento de vergüenza culposa similar al instante en que mis papás me llamaban la atención cuando era niño.

Estercita
La primera vez que escuché a un carabinero de tránsito yo tendría unos cinco años y le pedía los documentos a mi mamá, que en una de esas cosas inexplicables de la vida se mandó en contra por un costado de la plaza Sampaio (I. Carrera Pinto) en Punta Arenas para volver a Mejicana; no serán más de 20 metros, pero justo estaba “la autoridad”. Mi mamá, era que no, se salvó del parte alegando que si le sacaba el parte la comida se le iba a quemar y que además yo estaba asustado, ambos argumentos ciertos en todo caso.

Mi papá
La segunda vez fue por falta de criterio. Por algún motivo, la Pame y yo nos quedamos en la esquina de Croacia y Bories esperando a mis papás que habían ido a buscar el auto al frente, por Croacia (nadie se escandalice, lo peor que le puede pasar a un niño solo en el centro de Punta Arenas es que le dé frío). Por Bories, en nuestro lado de la calle habían conos y mi papá vió un ademán de la Pame como que iba a correr hacia la calle, asustado y sin pensarlo mucho se estacionó atrás de ellos cuando, acto seguido, sonó un pito. Por mientras yo me senté en el asiento de atrás, atrás de mi papá y me llamó la atención que la placa del carabinero tuviera los números correlativos: 123. No hubo caso con las explicaciones de mi papá y el tipo, muy parco, le sacó el parte. Mi papá muy ofuscado llamó a sus auténticos “amigos en el camino” para ver qué se podía hacer, éstos le dijeron que la única posibilidad era saber el nombre del carabinero pero como la firma era ilegible desistió ya que la alternativa era saber el número de placa; ahí aparecí yo y misteriosamente el parte no llegó al tribunal. Por las dudas aclaro que todavía recuerdo el nombre completo del carabinero, de quien luego desciframos la firma; y de paso, que de esto han pasado más de 20 años.

Es probable que alguien no me crea pero el primero lo tengo enmarcado.

Mis tres partes
Siempre recuerdo la mañana en que, estando los papás de la Pati en Stgo., les pedimos el auto para ir a Valparaíso; la María Paz nos había dicho inocentemente “no se metan en problemas”. La advertencia sería inútil, porque bajando una de las cuestas cerca de Casablanca vimos uno de esos guantes blancos gigantescos invitándonos a un costado. No hubo mucho que decir ni alegar porque venía a 132km/h según marcó la pistola y consigna el parte. $60 mil tras mandar un exhorto y me mandaron la licencia de vuelta por correo.

La segunda fue saliendo de Buin hacia Linderos. Adelanté a un camión que iba lentísimo y detrás había un cartel que indicaba 60 (porque era zona rural) del que no me percaté. Fui al tribunal pero el juez, muy soberbio para la edad que representa, ni siquiera me miró; $40 mil.

El parte más reciente fue en San Alfonso, camino al Cajón del Maipo, y fue totalmente absurdo: me detuve a pedirle indicaciones a un carabinero y el muy pérfido me controló. El permiso de circulación lo habíamos pagado en dos cuotas; mala idea, se nos olvidó pagar la segunda. Fui donde el juez, un tipo muy simpático que sin embargo me advirtió que si me multaban dentro del año siguiente, me suspenderían la licencia (cumplo el año en septiembre). $25 mil.

Patata
Ella tiene una perdida y una ganada. A punto de emprender el viaje de regreso a Stgo. tras una visita a Concepción le dijo su padre: “acuérdate que los ángeles se bajan a los 120”; no sé si sobre los 140 se habrán caído o bajado por su cuenta. $60 mil.

La segunda es divertida aunque por meses pensamos que nos habían empadronado el parte. Otra vez viajando de Concepción a Santiago la Pati se puso nerviosa al percatarse que la estaban apuntando con la pistola de velocidad y en vez de frenar, aceleró; el carabinero, que estaba en la mitad de la autopista tras la baranda, no alcanzó a sortearla a tiempo debido a su evidente sobrepeso y quedó atascado con una pierna a cada lado mientras nos hacía señas por el retrovisor.

PS: Se aceptan historias de partes en los comentarios.

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Acerca de AlfonsoLevet

Cristiano y magallánico, lo demás es añadidura.
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2 respuestas a Los partes

  1. negra dijo:

    jajaja me acuerdo de ese parte de Levet en bories… incluso recuerdo haber estao sentaa en el asiento escuchando al papa alegando jajaja y io decia “las embarre… fue culpa mia, fue culpa miaaaa…me voy a tirar x la puerta” jajajajaja
    ke trauma hasta el dia de hoy no puedo dormir….
    oie a ke edad fue eso ke io me acuerdo!!!

  2. mathias w dijo:

    jajaja wn me estoy agarrando la guata y me salen lágrimas!!!

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