Los cumpleaños

De niño iba a los cumpleaños de mis primos y no conocía a nadie; entonces tenía que jugar, si es que me dejaban, con otros niños más grandes. Siempre había bebidas con gas, que no soporto, y sea que comiera dulces o cosas saladas me daba sed, entonces tenía que pedir agua o jugo y venían las miradas de extrañeza de los adultos y de “qué raro”, en todas sus intensidades, de los otros niños.
La parte de los regalos tampoco me ayudaba, los regalos de los festejados ni siquiera me parecían interesantes así que ni envidia me provocaban, sólo aburrimiento. Finalmente, nadie me explicaba que los cumpleaños uno los hace a su pinta y generalmente ese día a uno le celebran hasta los chistes fomes; entonces me imaginaba todo esa lata en mi casa y siempre inventaba una excusa para no celebrar.

Aunque me celebraron un par de cumpleaños cuando era bien chico; el primero que recuerdo fue para primero básico, cuando me animé a que me hicieran una fiestita en casa y justo me dio rubeola. El único que llegó a dejarme el regalo fue Rodrigo Parra pero se fue al tiro. El segundo cumpleaños que celebré fue en Posesión cuando tenía 9 años (cumpliendo 10), nos quedamos despiertos toda la noche viendo películas, comiendo chatarra y a las 5 de la mañana fuimos a jugar una pichanga en piyama; Ricardo Flores y Carlos López se picaron y, era que no, se agarraron a combos.

Celebrando mis 27; fueron los Gutiérrez, Felipe Bravo y la Pati (Concepción, 2006).

Eso de sobrevivir un año es bastante simple si es que uno se cuida un poco; pese a ello, el 2002 estuve muy complicado de salud así que quise celebrar los 23 e invité a varios amigos pero la verdad es que soy pésimo para organizar estos eventos, claro está que por falta de experiencia.
Ese mismo año concluí que si vivir un año más es poco meritorio, mucho menos lo es nacer; la que al final se lleva toda la pega de la crianza los primeros años es la madre, así que desde entonces todos los 10 de diciembre le mando flores a la Estercita aunque ella siempre se sorprenda y tenga que explicarle esto mismo todos los años.

El último cumpleaños que celebré fue el de los  27; ya estaba pololeando con la Pati y eso no más ya era motivo de festejo. Pinochet murió oportunamente ese mismo día más o menos a la misma hora que nos sentábamos a comer tortita, de manera que afortunadamente los extras noticiosos, seguidos por casi todos con atención, me quitaron el protagonismo que tanto me incomoda.

Como dato aclaratorio; no me disgusta ir a los cumpleaños, sólo me incomoda el mío. Incluso me gusta saludar a la gente y tratar de dar un regalo acertado. Mis hermanos y todos mis primos por ambos lados de la familia los celebran todos y cada uno, y yo a la vez intento asistir a la mayoría.

Para mi cumpleaños número 10 invité a mis compañeros de curso. Desde la izquierda, Eduardo Durán, José Tenore, Jorge Fernández y yo (Posesión, 1989).

De este cumple ni me acuerdo pero se ve que lo estábamos pasando bomba (Punta Arenas, 1983).

Anuncios

Acerca de AlfonsoLevet

Cristiano y magallánico, lo demás es añadidura.
Esta entrada fue publicada en Circunloquio. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s