Mis vacaciones

De los días de infancia en la Patagonia recuerdo los diciembre por mi cumpleaños, la Navidad y el Día del Petróleo que en los campamentos era un verdadero suceso; sin embargo había también una curiosidad enorme de saber si mis amigos se irían o no de vacaciones al “norte”, que por tales latitudes comprende cualquier lugar desde Puerto Montt hacia arriba (excepto Chiloé que es simplemente Chiloé).
Alrededor de Año Nuevo ya empezaba a dilucidarse el panorama y había que barajar opciones; algunos años ni siquiera alcanzaba para un pichanga decente y había que conformarse con dar vueltas en bicicleta. Por esos años, antes de internet e incluso de la televisión por cable, conseguir entretención no era tan fácil y había que ingeniárselas. No me quejo, pero habían años mejores que otros.
Ya más grande, era la oportunidad de ganar algunas lucas. Nunca olvidaré la renuncia de nuestro amigo Pato a los dos días de ser contratado en un “establecimiento hindú” de Zona Franca… era alérgico al incienso. Por mi parte, con mi amigo Rodrigo Draeger nos dedicamos dos años seguidos a repartir correspondencia, desde revistas del tv cable hasta boletas de cualquier cosa… y es cierto, los perros muerden a los carteros.

Una pausa mientras repartíamos correspondencia con Rodrigo Draeger. Las bicicletas a la izquierda son nuestras. Nuestra central era mi casa y todavía no le devuelvo el mapa con el que hacíamos las rutas (Punta Arenas, 1997)

El asunto es que por más que haga memoria no encuentro un comienzo de año tan intenso como éste. Familias completas teniendo verdaderas clases de educación cívica (no como la inútil hora semanal en la enseñanza media) en torno a fiestas callejeras en medio de las movilizaciones por el alza del gas. Niños aprendiendo que si una región se une puede hacer tambalear al centralismo. Es cierto que algunos no entendieron nada por ahora, pero cuando sean más grandes seguro caerán en la cuenta de la trascendencia de lo que se vivía en las esquinas y los accesos de la ciudad. Cómo envidio a los profesores que por fin les dará auténtico gusto leer la única-en-el-año pero aún así famosa y clásica primera composición cuando vuelvan las clases; qué decir de los dibujos de los más chicos, propongo una exposición que además se comunique, archive y publique; porque este verano era mejor, justo y necesario estar en Magallanes.

Manifestación contra el alza del gas en la Plaza Muñoz Gamero (Punta Arenas, 2011. Foto de ElPinguino.com)

Anuncios

Acerca de AlfonsoLevet

Cristiano y magallánico, lo demás es añadidura.
Esta entrada fue publicada en La Gran Vida. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s