Tanto

Cuando era chico encontraba tan innecesario el “cafecito” que se tomaba mi papá y ahora no puedo seguir la tarde sin uno.
Quería seguir corriendo cuando él ya estaba cansado e íbamos a la playa a trotar; ahora yo sería incapaz de correr medio kilómetro.
Era tan extraño para mí que mi papá fuera del Audax Italiano y ahora grito los goles a todo pulmón (a veces incluso deslizo como si la cosa no quisiera que mi papá atajó en ese equipo).
Tan bueno lo encontraba para el ajedrez que ya no quiero ni jugar con él por temor a derribar el mito.
Tan exagerado que lo encontraba con las medidas de seguridad y yo ahora lo soy incluso más con Olivia.
Tanto se demoraba, a mi parecer de entonces, en hacer fuego para el asado y yo ahora me tomo más tiempo.
Tan buena persona que lo encontraba y… bueno, yo hago el intento de serlo.
Tan cargosamente cariñoso era (y es) con nosotros y yo trato de ser igual con Patata y Olivia.
Me parecía que conocía a tantas personas y ahora yo voy para el millón de amigos.
Tanto me reía cuando dejaba las frases a medias y yo me he sorprendido haciendo lo mismo.
Ahora admito haberme reído un par de veces cuando se iba mirando hacia atrás en el estacionamiento para ver si el auto había quedado bien o había que cambiarlo y yo hago lo mis
Tanto que quería ser como mi viejo cuando era chico… y por fin ahora me estoy pareciendo, aunque sea un poco.
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Acerca de AlfonsoLevet

Cristiano y magallánico, lo demás es añadidura.
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