Bio

Nací en el Hospital Regional de Punta Arenas el 10 de diciembre de 1979; no me acuerdo, pero según algunos calendarios fue lunes.

El primer recuerdo que tengo de la vida es de los 3 años viajando en avión. Es apenas un chispazo pero veo a mi primo Claudio sonriendo a alguien que estaba atrás mío, probablemente la azafata o mi mamá; atrás de él, la ventana del avión, por lo tanto es probable que yo haya estado sentado al medio o en el pasillo.

Esta foto debe ser en la casa de El Ovejero a principios de 1980.

Mi primer amigo fue y es Cristian Vergara; sé que su mamá alcanzó a ir con la mía a la Alianza Cristiana y Misionera, así que lo conocí durante 1983 o antes pero no recuerdo el momento. Sí recuerdo cuando llegó mi hermano Nivaldo; porque aunque soy el del medio, también soy el mayor.

Por mientras mis papás empezaron a juntarse con otros hermanos a orar y escuchar la Palabra por las casas, preferentemente la de nosotros en Maipú 107. Tras breves pasos por el jardín infantil “Matilde Huichi”, del que me aburrí porque nos sentaban en el suelo y nos tocaban la guitarra todo el día, y por el pre-kinder del Adventista llegué a kinder del Charles Darwin el año en que empezó las clases (1985). Me senté en una de esas mesas compartidas con Rodrigo Parra, con quien somos amigos hasta hoy. Yo ya sabía leer, lo que finalmente fue una lata porque las vivarachas de las tías me dejaban leyendo cuentos a mis compañeros y se mandaban a cambiar. Ese mismo año nació mi hermana, Pamela. Cuando fui a verla, le pregunté a mi papá por qué estaba tan arrugadita y en una de sus frases célebres me dijo: “Todas las guaguas son así, pero después se arreglan”.

En el verano del ’88 viajamos a pasar las vacaciones en Concepción y uno de esos días hice un compromiso de vida con el Señor Jesucristo en casa del pastor Omar Romo.

En enero de 1989, cuando yo pasaba a cuarto básico, nos fuimos a vivir a Posesión. De ver a mi papá por cinco días cada 15 lo teníamos todas las tardes y los fines de semana. Lo malo fue que tuve que hacer amigos de nuevo y a mi hermano lo veía muy poco, casi solamente las vacaciones porque estaba estudiando en el Don Bosco. Mi primer amigo en Posesión fue Pablo Rivera. Mi primer día en la escuela (G-38 Posesión, rural y de número) nos agarramos a combos creo que por definir gol o penal; nos mandaron a hablar con la directora y conversando nos dimos cuenta que ambos éramos de familias cristianas, como nos dió vergüenza la situación nos hicimos los tontos, nos fuimos a la sala, las familias terminaron haciéndose amigas y entre todos hacíamos una escuela dominical en la capilla.

A la izquierda, la primera foto que le saqué a mi papá cuando llegamos a Posesión (1989), en el portón de la casa 18; derecha, yo en el mismo lugar pero ni la casa ni la Población 2 existen (2010).

Por esos días nació la afición que hasta hoy tengo por tres cosas. El único canal que se veía cuando había buen tiempo era Televisión Nacional; en una de las “tardes de cine” vi Zelig, un documental falso sobre un hombre camaleón (que obviamente tengo en DVD) y rayé para siempre con las películas. El cine ofrecía funciones gratis los martes y jueves, los domingo había que pagar como $50 a beneficio generalmente de los Bomberos. Mis papás también me pasaron una radio en la que sintonizaba Radio Nacional de Chile para los partidos importantes los fin de semana y, desde Río Gallegos en Argentina, LU12 y LU14 ambas tenían especiales de tango y jazz por las noches, así que no demoré mucho en tomarle el gusto a la síncopa, que era mucho más entretenida que las cintas de música clásica que mi mamá compraba. Finalmente, en Posesión no llegaba para leer mucho más que los diarios; la biblioteca de la escuela, que era muy pequeña, me la devoré en menos de un año de manera que llegamos al siguiente acuerdo con mis papás, cuando viajáramos a Punta Arenas compraríamos dos o tres libros a mi elección. Íbamos por esos días a la librería Vickery en la galería Roca; eso, hasta que descubrí los libros usados a la vuelta de la esquina por supuesto.

El ’94 nos volvimos a Punta Arenas porque en Posesión había sólo enseñanza básica. Para tercero medio volví al Charles Darwin y me reencontré con mis amigos de la básica y con Pablo Rivera, además me hice de nuevos amigos como Rodrigo Draeger.

Me fui a estudiar Derecho a la U. de Conce el ’98. Mientras iba volando, Chile le ganó 2-0 a Inglaterra en Wembley y esa misma noche me perdí el concierto de U2 (transmitió TVN) porque a la misma hora empezaba el Festival de Viña, que prefirieron ver en la casa donde llegué. Con Parra, Draeger y Olga Pizzulić nos fuimos primero al Hogar Metodista y después arrendamos un departamento.

Ese año me fue muy mal en la U y encima a mi papá le detectaron un cáncer. Pese a que volví el ’99 a Concepción, recién el 2000 empecé a estudiar Periodismo, esta vez en la UDD. Entremedio me fui a vivir con Sergio Sergio y Droguett; además, nos hicimos muy amigos con la Pati, con quien iba muchísimo al cine y a quien también le gustaba la fotografía.

Por esos años me diagnosticaron púrpura y anduve por las cuerdas; también dirigí un pasquín en la Comunidad que se llamaba “Unánimes” y por otro lado traduje tal cantidad de canciones, que si cobrara regalías por las veces que las han usado, sería millonario. El 2005 grabamos un disco amateur con los chicos de Rancagua (Merhatus/Merathus). Después de eso tengo algunas cosas como bloqueadas porque no fue un muy buen tiempo para mi. Por algún motivo me cambié a la USS y estuve un año, pero como no me convalidaron nunca los años aprobados (o salió rechazado, ni eso supe) y empecé a ver a muchos periodistas sin laburo me desencanté y me fui a estudiar Post Producción Audiovisual (gracias Feñaña por el impulso) a Arcos en Stgo. Una vez allá descubrí un convenio que me vino como anillo al dedo y cuando ya lo había dado por perdido completé a fines de 2008 tras largos trámites, convalidaciones cruzadas y un largo etcétera, los dos programas. Para la anécdota, me demoré más de tres años en ir a buscar mis “cartones”.

Volviendo un poco atrás, a fines de 2005 conseguí mis primeras pegas freelance; escribí mi CV a mano con lápiz tinta, y por eso fue el único que destacó entre una pila de CV’s de impresión casera. En 2006 vi la luz al final del túnel y aunque accidentadamente, logré salir. Me di cuenta de lo mucho que me costaba ser amigo de la Pati y empezamos a pololear. A principios de 2007 nos pusimos de novios y el 16 de junio nos casamos (el civil fue el 15). Ese año seguí estudiando y el 12 de marzo de 2008 nació Olivia.

En Abril de 2008 pedí unas lucas prestadas para comprarme una cámara y micrófonos; así, mientras todavía estaba estudiando armé Parábola para producir programas de TV en alianza con ITV Patagonia en Punta Arenas. “City Tour” salió al aire en televisión abierta ese mismo año; es decir, antes que el programa del mismo nombre que tiene Canal 13 Cable, a quienes les escribí al respecto y nunca respondieron.

En 2009 me asocié con un gringo que tenía una radio on-line de contenido local pero 100% en inglés; creamos I Love Chile Ltda. que reunía radio, canal de videos, noticias on line y hasta un café (todo todo en inglés) en Providencia. Durante el año tuve dos programas de radio, “The Real Music Show” que era sobre jazz, soul, R&B, funk, etc. y “Live from Bucarest” (por la calle donde estaba la radio) que era más bien de actualidad; además produje el contenido audiovisual del sitio. Diferencias respecto del manejo y la poca rentabilidad me llevaron a vender mi parte en enero de 2010.

Con Pati en el faro de Dúngenes, donde se juntan el Atlántico y el Pacífico (2010).

Durante 2010 volvimos con camas, petacas y familia en Concepción después de algunos años en Stgo.; durante este tiempo he trabajado en algunos audiovisuales principalmente publicitarios y algunos otros trabajos, incluso con poca relación a mi profesión.

En 2011 nos propusimos junto a la familia Fuentes Gallegos irnos a trabajar para el Señor a Valdivia. El proyecto es de por lo menos ocho años, sin dejar nuestros trabajos “seculares”. Si alguien lo quiere podría definirse como misión evangelística voluntaria, aunque yo prefiero pensar en ello simplemente como hacer la labor que nos corresponde y para la que nos preparamos hace años.

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