La sed está intacta

Tras el accidente en el que Arturo Vidal chocó por alcance con otros dos vehículos manejando en estado de ebriedad cuando volvía a la concentración de la selección, el tribunal popular sesionó rápidamente y de madrugada, aunque en fallo dividido: mientras unos quieren las más drásticas medidas disciplinarias, otros querían fuero de crack y que se mantuviera en el plantel que disputa la Copa América, cosa que finalmente ocurrió.
El historial de indisciplinas en selecciones nacionales (de fútbol) es tan larga como inútiles han sido las “sanciones ejemplares” que han intentado imponerse a los protagonistas, ya que frecuentemente reinciden en conductas similares, pero debido a esa capacidad de ver la paja en el ojo ajeno propia de la idiosincrasia chilena, exacerbada a su máxima expresión e instantaneidad con la llegada de las redes sociales, se buscan cabezas que rueden vistosa y rápidamente con el único resquemor de dar ventajas deportivas a los rivales, en este caso particular, el de haber dejado fuera al mejor jugador chileno en lo que va corrido del torneo.
Hay quienes pidieron la sanción para cuidar el ejemplo que se da a los niños y futuros deportistas, y en ese caso me parece pertinente revisar cuáles son los modelos de éxito que ofrecemos a nuestros hijos, tanto porque el deporte debiera fomentarse en un sentido participativo y recreativo -al menos en los primeros años de la niñez- como porque es importante que quienes se dediquen a una actividad deportiva de manera profesional tengan claros objetivos de vida de manera que no se mareen con el fugaz estrellato que viven sobre todo en temporadas exitosas.
Los hechos ya conocidos son que Vidal iba a llegar borracho a la concentración de no haber chocado, así que ahora deberá responder ante la justicia -cosa que por ahora quedó en medidas cautelares y después seguramente quedará en nada-, ante sus compañeros y el reglamento interno de la ANFP sobre la disciplina de los seleccionados y además, ante el público que quería verlo empujar al equipo chileno hasta su primer título continental pero también demanda más responsabilidad de parte de los conductores.
Respecto del cuerpo técnico, puede no ser culpable -se trata de personas adultas- pero sí inocentes con el jugador de élite chileno promedio al darles permisos excesivos, ya que éste aprovecha cada vez que le dan la mano para tomarse el codo y algo más, al mismo tiempo los deportistas tienen que decidir si respetan o no de igual manera al equipo nacional como a sus clubes, porque a cierta distancia da la impresión de que a quienes les pagan los sueldos millonarios no les fallan tan fácilmente como a los hinchas chilenos, que a su vez los retribuye con cariño y esperanzas de triunfos históricamente esquivos.
Los que pidieron pragmatismo apelando a las mayores posibilidades que supuestamente ofrece la localía para por fin celebrar la primera Copa América y dejar “que las instituciones funcionen” tuvieron su premio, es decir, esperar a ver qué dice la justicia para recién pensar en sanciones institucionales, pero si como sociedad estamos educándonos para que la gente no conduzca si ha bebido o piensa hacerlo, la decisión de mantenerlo en el plantel, aunque nos ofrece cierta tranquilidad en lo deportivo, dejó en evidencia el conflicto interno en torno a un tema que no tenemos resuelto como sociedad -manejar borracho- y la inconsecuencia de la propia ANFP en relación a casos similares.
En lo personal, creo que todos los cuestionamientos que afloraron en torno a todo esto no hicieron más que dejar en evidencia que aún no tenemos interiorizada a plenitud la gravedad que constituye un hecho así, y es que no puede seguir considerándose normal que la gente maneje con trago en el cuerpo; son un riesgo para todos, empezando por sus propias familias.
Finalmente, en un inconsistencia curiosa y tristemente premontoria, uno de los auspiciadores oficiales de la selección decía en una publicidad que la sed (de triunfo) está intacta.sed

Publicado en Copa América 2015 | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Copa América Chile 1991

Del torneo del ’91 tengo un recuerdo muy poco, sin googlear digamos; básicamente que no ganamos.
Iván Zamorano era la figura de Chile porque jugaba en el Sevilla de España, la imagen de Gabriel Omar Batistuta, goleador argentino, celebrando con el trofeo y el partido contra Argentina que se jugó bajo una lluvia torrencial y que disfrutamos casi como un triunfo, pese a que empatamos.
Por esos años yo vivía en Posesión y luego de jugar mucho básquetbol los primeros años de la infancia tuve que aprender a jugar fútbol porque cuando los niños del campamento no estaban en clases, seguro andaban jugando a la pelota… en el gimnasio, en la multicancha o en “la pampa”, un rectángulo de terreno cubierto de coirón aplastado a punta de piques y contragolpes al que le pusieron un arco a cada lado y listo, teníamos cancha. Había unos faros halógenos que se prendían cuando oscurecía, el ocaso en invierno es a partir de las 5 o 6pm en Magallanes, así que jugábamos hasta que alguno no daba más -casi nunca- o hasta que a alguno lo fuera buscar su mamá, lo que ocurriera primero.
Pero volvamos a la Copa. Aún no se acuñaba todavía el término “Marea Roja” y apenas si se podía hablar de hinchada, pero la gente estaba entusiasmada porque un mes antes el club más popular del país, y aclaro que no soy colocolino, se había convertido en el primer equipo chileno en ganar la Copa Libertadores de América. Además, ya nos estábamos recuperando anímicamente del castigo impuesto a Chile por la FIFA tras el escándalo del Cóndor Rojas en el Maracaná -de ahí la expresión “mandarse un condoro”- y a dos años de haber asumido el Presidente Aylwin tras la dictadura de Pinochet la efervescencia aún mantenía la ilusión de que “la alegría ya viene”.

Gabriel Omar Batistuta sorteando el cruce del Chano Garrido.

En ese tiempo la cobertura del torneo no era lo que es hoy. Nosotros escuchábamos los partidos en el relato del “Guatón” Carlos Alberto Campusano porque Radio Nacional era lejos la que tenía mejor señal en la pampa patagónica, pero si fallaba podíamos sintonizar alguna radio argentina de Río Gallegos. Para ver fotos de los partidos, y de las estrellas que las distintas selecciones nominaron para la cita, había que esperar algunos días a que llegara la revista Minuto 90 o algún diario capitalino, también con algunos días de retraso.
Los resúmenes de los partidos los mirábamos en las noticias de Televisión Nacional con los comentarios de Pedro Carcuro o Michael Müller, pero la transmisión en directo estaba a cargo de Megavisión, señal que no se veía en nuestras casas, por lo que algunos de nuestros papás se organizaron y pusieron un televisor que para esos años era grande -unas 19 pulgadas, seguramente- con una antena de tubo florescente (después les explico) al interior de una caseta sobre un oleoducto en un cerro cerca del Estrecho de Magallanes porque así sí llegaba la señal.
Ése es el recuerdo que tengo; todos apretados y bien abrigados, sentados donde se pudiera e intentando asegurar el mejor ángulo, rogando que bajo esa lluvia torrencial Chile ganara a los trasandinos y que la señal no se caiga. Al menos uno de los dos deseos se cumplió.

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Hace un par de semanas estoy viajando casi a diario a Chillán por motivos laborales. Éstas son mis primeras impresiones de la ciudad (fotos de celular):

La bicicleta es un medio de transporte bastante popular. Híbrido entre “pisteras” “montanbaik” (sic) son muy frecuentes, además.

  fotocopias Este local, que parece improvisado, revivió luego del fin del paro de los funcionarios municipales. Pese a las nuevas tecnologías, las fotocopias son todavía indispensables en muchos trámites. citrola Modelito ’82 en perfecto estado y lista para volver al laburo. En venta. cine ohiggins Pregunté en la calle a una señora por este edificio y me dijo que se trata del antiguo Cine O’Higgins que quedó inutilizable después del terremoto de 2010, aunque aparentemente ya estaba en desuso desde antes. Me gustaría saber más de este edificio, voy a intentarlo la próxima semana. chinchi Chinchinero en una callecita junto al mall. Atrás había un organillero que no se ve. La vida es un escenario. motorbike city Estacionamiento de motos en un tramo de calle El Roble; me recordó el pasaje Cousiño en Stgo. centro. paradero Los paraderos de Chillán Viejo tienen una misma línea y sólo varía el tamaño. Éste en particular va como para récord por más largo. valdiviano Entre los quiosquitos medio abandonados frente a la municipalidad está “El Valdiviano”. Supongo que era el gentilicio del dueño o bien un homenaje culinario. galeria los heroes El interior de la galería “Los Héroes”, a un costado de la plaza, luce abandonado luego de que fuera clausurada tras sufrir daños durante el terremoto de 2010. magallanes Por Libertad, pasado la plaza, está la librería con el mejor nombre de Chillán. kiosco No sé si habrá sido primero el edificio (supongo) o el quiosco, pero quedó muy bien ubicado. don che Mural de “Don Ché” donde publicita a la vez que explica su proceso productivo. No sé si todavía existe esa marca. Esq. de Av. Brasil con Libertad. Se promueve la vida sana y transporte limpio. Éstas son recomendaciones en un estacionamiento de bicicletas en el paseo Arauco. longanizas Oferta recurrente casi en cada almacén. Vitamina B12 estilo Chillán.

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